Me gusta pasear

Sí !, me gusta pasear a diario
y también recostarme en el sofá, (a diario por supuesto...)
me gusta estar bajo el agua
y también bajo las estrellas,
me gusta ir y me gusta volver...

Y a vosotros ¿qué os gusta? ¿qué os interesa? ¿hay alguien ahí dispuesto?

¿os gustaría pasear conmigo?

Sólo teneis que elegir el calzado adecuado, que no es poco.

Os propongo un paseo diario de gustos y disgustos,
un diario de paseos donde se pueda mandar a paseo el Diario.

Espero que mis piernas respondan a tal esfuerzo,
y si no es así os pasaré el relevo.


jueves, 3 de junio de 2010

Bosqueando


BOSQUE

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.

(Ángel González, ANTOLOGÍA POÉTICA, Alianza Editorial, Madrid 2008)



3 comentarios:

  1. El bosque se ha cerrado.

    Estoy solo en su vientre.

    De los altos helechos

    gotea un agua clara,

    una veta de luz.

    Y caen sobre mi pelo

    las hojas amarillas,

    que van cubriendo charcos

    y espinos y la boca

    de viejas madrigueras.

    Tierra y cielo se funden.



    Pongo mi mano firme,

    abierta como un cuenco,

    extendida,

    y dejo en la penumbra

    su signo silencioso.

    Emilio Rosales

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  2. Canto XXXV
    Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
    He respirado al lado del mar fuego de luz.
    Lento respira el mundo en mi respiración.
    En la noche respiro la noche de la noche.
    Respira en labio el labio el aire enamorado.
    Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
    respiro con la savia de los troncos talados,
    y como roca voy respirando el silencio,
    y como las raíces negras respiro azul
    arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
    Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce
    sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
    Y yo era un gran sol de luz que respiraba.
    Pulmón el firmamento contenido en mi pecho
    que inspira la luz y espira la sombra,
    que recibe el día y desprende la noche,
    que inspira la vida y espira la muerte.
    Inspirar, espirar, respirar: la fusión
    de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.
    Ebriedad de sentirse invadido por algo
    sin color ni sustancia, y verse derrotado
    en un mundo visible por esencia invisible.
    Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
    Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
    Dormía sin soñar, mas soñaba profundo
    y, al despertar, mis labios musitaban despacio
    en la luz del aroma: Aquel que lo conoce
    se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido.

    De Noche más allá de la noche, ANTONIO COLINAS

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  3. "Per ser feliç, mortal, camina sempre i oblida"

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